Moda y metaverso: una relación que se está fortaleciendo

Las posibilidades para diseñadores y consumidores podrían redefinir el futuro de la moda.

La Miami Fashion Week de este año fue calificada como la primera semana de la moda en el mundo que se adentró en el metaverso. Allí presentaron L’Atelier, el primer club de miembros de NFT (non fungible token) dedicado a la industria.
En dicho espacio virtual, diseñadores, modelos, estilistas, fotógrafos y amantes de la moda tuvieron la posibilidad de crear, innovar y construir una comunidad en un mundo digital, que no se limita por las condiciones del mundo análogo o ‘real’.

L’Atelier está instalado en Decentraland, una porción del metaverso, el mundo virtual en el que los humanos interactúan social y económicamente como avatares a través de un soporte lógico en un ciberespacio.

Aunque metaverso sea la palabra de moda en el mundo digital, no todos están familiarizados con ella.

De acuerdo con Mario Valle, fundador y socio director de Altered Ventures, inversores en la industria de la realidad virtual, realidad aumentada y metaverso: “Es un nuevo ciclo de cómputo que se avecina y que tiene que ver justamente con mundos inmersivos”.

Según Valle, este es un espacio incipiente que irá más allá de los avatares y de los mundos que se han desarrollado, especialmente en la industria de los videojuegos.

Además, lo califica como “una oportunidad posindustrial impresionante y una revolución social que podrá, en el futuro, ser como se ha pintado en obras de ciencia ficción”.


Para la moda, el metaverso ha abierto una nueva puerta que difícilmente se cerrará.

Desde marcas de lujo como Prada, Gucci y Louis Vuitton hasta comerciales como Nike y Adidas han desarrollado propuestas que pueden ser prendas únicas para los avatares de juegos como Final Fantasy, o hasta modificaciones de base en su cadena de producción.

Un ejemplo de ello es Dressx, una especie de marketplace para la compra y venta de metafashion, como la califican en sus redes sociales.

En la aplicación que han desarrollado invitan al usuario a “experimentar la moda virtual usando ‘metaestilos’ en realidad aumentada y construir su ‘metaclóset’ para el metaverso".

Con opciones de este tipo, un potencial comprador no tiene que dirigirse hasta ninguna tienda física. Los filtros hacen todo el trabajo y le permiten probarse las prendas que le interesan, sin salir de casa. También se experimenta con las posibilidades de lo virtual, como prendas de agua o fuego.

La perspectiva de llevar una vida paralela en un espacio virtual no es la más común en el país. Aunque es una posibilidad que lleva varios años en el entorno virtual, sigue estando al margen del mercado colombiano, especialmente en lo que se refiere a la moda.

para el mercado colombiano:

Las texturas y los detalles de la ropa dependen de cada creador y las posibilidades del metaverso. 

 

La perspectiva de llevar una vida paralela en un espacio virtual no es la más común en el país. Aunque es una posibilidad que lleva varios años en el entorno virtual, sigue estando al margen del mercado colombiano, especialmente en lo que se refiere a la moda.

“En el país hay zonas que ni siquiera cuentan con una conexión a internet que soporte estos sitios. Por eso, si se piensa en traducir la experiencia del metaverso se puede hacer de otras maneras. Yo he querido acercarme a formatos que la gente pueda consumir desde el celular. Explorar desde ahí para generar esas sensaciones y expandir esas relaciones. Por ejemplo, la realidad aumentada es lo que ya tenemos a través de los filtros, para enriquecer un poco lo que estamos viendo en el mundo real. Puede ser a través de fantasía o con funcionalidad; ahora hay un filtro que nos muestra, por ejemplo, dónde debemos hacer el delineado del ojo. Eso ya es una interacción muy avanzada con la que se puede trabajar”, explica Diana Lunareja, consultora de tendencias y de marketing para marcas de moda.

De acuerdo con su experiencia, vender es un paso extra al que se puede llegar, pero primero hay que experimentar con lo que sea más cercano al mercado local.

“Esas integraciones van a ocurrir”, señala, “pero la mayoría de los consumidores siguen viviendo en el mundo real y sus necesidades son diferentes. Simplemente nos está creando un clóset paralelo, pero hay que ser críticos porque no puede haber moda del futuro si seguimos construyendo una industria que no es sostenible ni es responsable de sus emisiones y desechos”, concluye.

La colombiana pionera

La industria tuvo que pensar otras alternativas y empezó a ver en el metaverso esa opción

El nombre de Karina Ochoa ya es reconocido en el metaverso. Los diseños de esta diseñadora paisa se conocieron en el país en la edición del año pasado de Colombiamoda, donde pudo presentar su colección digital.

“Siempre me interesaron la moda y las muestras digitales, y tenía en la cabeza que era más eficiente y más sostenible”, cuenta la creadora de Infinito Estudio y diseñadora de moda digital.

Ochoa se fue a Nueva York en busca de respuestas, y allí no encontró una oferta diametralmente diferente, pero asegura que la pandemia hizo toda la diferencia.

“La industria tuvo que pensar otras alternativas y empezó a ver en el metaverso esa opción”.

Según su experiencia, familiarizarse con los softwares que ya existen es el primer paso para cualquier persona, sea diseñador o no, para empezar a crear piezas en el ecosistema digital.

Plataformas como Browzwear, Clo3d y Spark AR pueden ser la ventana a un mundo de experimentación en estos canales, que están en camino de ser una necesidad para las marcas.

En sitios como Roblox o Ready Player Me también se puede encontrar inspiración, en esta última todavía está disponible la colección de Ochoa.

Para esta versión de Colombiamoda, la diseñadora y sus estudiantes de La Colegiatura presentarán una propuesta de inmersión, que promete robarse la atención en el evento. 

 

Social Networks

Todas las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de Publinet Solutions. Se prohibe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cuaquier idioma sin autorización escrita de su titular.